Este trabajo fue en una semana horrible, de dormir poco, con mil cosas y agobiante; a la 1 de la mañana un miércoles asqueada de la práctica de gráfica, el trabajo de audiovisuales y del caso práctico de ética me puse a sacar ideas para el que iba a ser mi reportaje sobre los scouts. Media hora después estaba casi todo hecho. Creo que merece ser colgado en mi blog.
Muchas gracias a todos los que aparecen, pero sobre todo a los que sábado tras sábado, acampada tras acampada, hacen que esto sea posible, vosotros sabéis quienes sois.
Scouts: algo más que jugar
Casi 5.000 jóvenes participan de las distintas actividadesque organizan los 16 grupos de la provincia de Alicante
Más de 38 millones de personas en el mundo. Jóvenes de distintas edades. Un movimiento con 100 años historia
Cuando llega la 1, la hora de irse a casa, a los lobatos se les une la tropa (de 12 a 14 años), los comandos (de 15 a 18 años) y los rovers (de entre 19 y 21 años). “A los grupos de edad los llamamos ramas, son como las ramas de un mismo árbol y cada una lleva la camisa de un color distinto: amarillo los lobatos, azul la tropa, rojo los comandos y verde los rovers”, explica Ana Compañy; tiene 20 años y lleva desde los 7 en el grupo, “antes si contamos que cuando tenía 5 años ya iba de campamento con mi hermana”. Algunos llevan una especie de pañuelos al cuello de color rojo y blanco; uno de los niños explica que se llaman pañoletas, “el rojo significa fuerza y el blanco pureza” dice con orgullo. Se trata del símbolo scout por excelencia, y a pesar de ser de distintos colores que varían según el grupo, simboliza el compromiso que asumen como scouts y que los une a todos los scouts del mundo.
En total más de 60 personas, entre niños y monitores se colocan en un cuadrado y comparten los últimos minutos de la reunión. Bromean entre ellos, uno de cada rama cuenta al resto que han hecho ese día y les cantan el “cumpleaños feliz” a los que este sábado son un año más mayores. Al fuerte grito de “Juntos y adelante” se disuelven, y poco a poco y con desgana vuelven a sus casas.
Un movimiento educativo mundial
En 1907 un militar inglés retirado, Baden Powell, organizó el primer campamento scout; creía que los jóvenes son capaces de grandes cosas cuando se les da responsabilidades propias y libertad para cumplirlas. Más de 100 años después, esa gran idea une a personas de 216 países. Y es que no hace falta estar en un grupo para ser scout. “Por aquí hay un dicho que dice: una vez scout, scout por siempre; y es que cuando has vivido cientos de acampadas, has crecido con cada experiencia, has sacado proyectos adelante y compartido cientos de noches bajo las estrellas, es difícil separar los scouts de lo que eres como persona”, dice uno de los padres, Pablo del Cid, que este sábado esperará a su hija a la salida de la reunión. “Los scouts son una parte fundamental de la educación que quiero darles a mis hijas”, comenta Teresa Martínez, otra de las madres.
Carmina Arribas, una de las monitoras, explica que si se les pregunta a los niños qué hacen en las reuniones y acampadas, sin lugar a dudas contestarán que jugar y hacer talleres. Sin embargo, nos explica Arribas que, tras cada juego hay muchas horas de preparación, de debate en las que los monitores hablan de qué se va a hacer en la reunión siguiente, que valores se trabajan y cuales hace falta reforzar para las próximas. Valores como el compromiso, el respeto, la inquietud y el liderazgo se trabajan sábado a sábado con un proyecto que cada año se actualiza y presenta a los padres. “A principio de año elaboramos el Proyecto Educativo de Grupo, son unos objetivos que nos marcamos con los chavales y los medios por los que podemos alcanzarlos”, explica otro de los monitores, Miguel Ángel Pérez. Pero para estos jóvenes merece la pena, de distintas edades y situaciones, los monitores, completamente voluntarios, coinciden en que todo ese trabajo tiene su recompensa: el abrazo de uno de los pequeños, una sonrisa tras una actividad o la sensación de que tras quince días de campamento a ninguno les importaría quedarse quince más, “tras una buena ducha de agua caliente”, añade Miguel Ángel.
Los mayores son un ejemplo para los pequeños, los pequeños aportan alegría y entusiasmo en todo lo que hacen; y así todos aprenden de todos, se ayudan y se divierten juntos a pesar de que el más pequeño de los niños tenga 7 años y el mayor de los monitores 42.
Quince días de campamento en julio son el colofón a todo un curso de trabajo, quince días en plena naturaleza llenos de actividades que muchos de los jóvenes califican de inolvidables. Juegos en el rio, debates sobre temas de actualidad, manualidades, talleres de cocina y juegos de pistas, todo cabe en estos quince días que, como nos explica Carmina, “programamos con ellos, hacen realmente lo que quieren hacer, aprender o enseñar a los demás”; ya que como mencionan varios de los monitores lo importante es que aprendan a hacer cosas por sí mismos, que ganen confianza y vean que si se esfuerzan pueden lograr lo que se propongan.
Cada vez la cosa se va poniendo más difícil, y de jugar pasan progresivamente a plantearse proyectos que solo salen adelante con la colaboración de todos. Francisco Marco, monitor, explica que por ejemplo, este año, la tropa va a preparar una actividad para todo el grupo y los rovers en cambio han realizado un proyecto de colaboración con una entidad de ayuda a la infancia y la familia a la que acuden y realizan actividades con los niños. Y es que estos proyectos van desde una excursión a Tabarca, hasta un proyecto de voluntariado en los campos de refugiados del Sahara como el que llevo a cabo el grupo Cohinoor de Játiva hace unos años. “Queremos educar personas conscientes de su alrededor, activas por lograr un mundo mejor”, añade María Baeza, monitora desde hace más de 8 años.
“Al final tus amigos son éstos, con los que compartes sábados y campamentos; siempre hay una anécdota graciosa, una actividad divertida, un ‘te acuerdas cuándo’ o una conversación inolvidable bajo las estrellas”, dice Miguel Ponce, tiene 17 años y muy claro que su vida no sería lo mismo sin los scouts, “creo realmente que el mundo sería un lugar más justo si, como dijo Baden Powell, todos intentásemos dejarlo en mejores condiciones de como lo encontramos”.


